Resumen Ejecutivo
Esta es una respuesta, desde la ingeniería y el rigor científico, a la columna de Thierry Ways. Se confrontan sus cifras parciales con datos verificables que muestran cómo el actual proyecto de gobierno ha avanzado en salud, seguridad, transición energética, responsabilidad fiscal y lucha contra la corrupción, pese a un boicot legislativo y judicial sin precedentes.
Por: Juan Diego Escobar Mejía
Ingeniero mecatrónico, emprendedor e investigador. Magíster en Medio Ambiente y Desarrollo.
Como ingeniero, colega Thierry, me sorprende ver una columna donde se confunden tan alegremente las causas con las consecuencias y se asignan responsabilidades sin rigor científico. Tus cifras son (casi) impecables pero parciales, convenientemente acomodadas para generar pánico. Es grotesco atribuir males estructurales de décadas a un proyecto de cuatro años que ha avanzado superando un boicot legislativo y judicial sin precedentes.
Miremos la realidad del país sin el sesgo de quienes solo defienden sus privilegios:
1. La salud: de la crisis del negocio a la dignidad en el territorio
La crisis del sistema de salud es innegable, pero no nació ayer. Este ha sido el gobierno que menos EPS ha liquidado; lo que estamos viendo es el colapso inevitable de un modelo basado en el lucro. Mientras el Congreso engaveta la reforma, el presupuesto de salud creció un 51,4% (de $48,5 billones en 2022 a $73,5 billones en 2026) y la mortalidad materna disminuyó un 30%. Si te quedas mirando solo a Bogotá, te pierdes de los 11.000 Equipos Básicos de Salud que hoy atienden a 9 millones de hogares en las regiones. Y como dato de ingeniería nacional: construimos el primer buque hospital de Colombia en Buenaventura para llevar medicina especializada a las comunidades más excluidas. Eso no es estatización; es soberanía y presencia estatal.
2. Seguridad: un Estado que no asesina y golpea las finanzas mafiosas
Atribuir el crecimiento de los grupos armados a este periodo es ignorar que el orden público se fracturó en 2018 cuando el gobierno de turno intentó hacer trizas la paz. El doloroso magnicidio de Miguel Uribe Turbay debe ser castigado con todo el peso de la ley, pero bajo este gobierno ningún ciudadano ha muerto a manos del Estado, como ocurrió con Dilan Cruz o los miles de falsos positivos en años anteriores. Además, la lucha contra el narcotráfico es histórica: se alcanzó un récord de 3.417 toneladas de cocaína incautadas, se destruyeron más de 22.000 laboratorios y los bienes de la SAE pasaron de manos de testaferros a organizaciones campesinas. ¿Por qué no habla del fracaso de la política de “guerra contra las drogas” que llega 55 años sin resultados?
3. Matriz energética: diversificación frente al dogma extractivista
Llevan cuatro años amenazando con un racionamiento que no llegó. La única ciudad que sufrió cortes de agua fue Bogotá, debido a retrasos en proyectos de ingeniería civil heredados de Peñalosa. Al contrario de lo que afirmas, la transición energética es real: las energías limpias pasaron del 2% al 16% en la matriz eléctrica y la energía solar ya superó al carbón en generación anual. Como magíster en medio ambiente te lo digo: frenar la dependencia del gas y el petróleo no es un capricho. El extractivismo genera la “enfermedad holandesa” y destruye ecosistemas biodiversos. No tiene el mismo impacto social y ambiental un metro cúbico de gas extraído en el Magdalena que uno en Medio Oriente. La verdadera potencia de Colombia está en la agricultura y la vida, no en seguir enterrados en el subsuelo.
4. Responsabilidad fiscal: inversión social para el progreso
Mencionas la regla fiscal como un dogma de fe, pero olvidas que es una imposición neoliberal para limitar el gasto social. El endeudamiento de este gobierno se destinó a sacar a la gente de la pobreza y a comprar (no expropiar) 1.000.000 de hectáreas para los campesinos. El dólar no llegó a los $10.000 que pronosticaban famosos analistas; al contrario, está más bajo que el entregado por el gobierno de Duque. Si medimos el tamaño del Estado respecto al PIB, Colombia sigue estando por debajo del promedio de la OCDE. Como empresario que eres y emprendedor que soy, sabemos que si no se invierte capital hoy, no hay retorno mañana. Este gobierno decidió invertir en la superación de la pobreza, educación y dar más oportunidades, para mañana ser un país más rico y productivo.
5. Corrupción: la diferencia entre la realidad y la percepción
Colega, es intelectualmente deshonesto hacer pasar el Índice de Percepción de la Corrupción como un dato matemático y objetivo. La PERCEPCIÓN sube porque hoy, por primera vez, y afortunadamente, los pesos y contrapesos funcionan y los medios corporativos vigilan cada centavo. Denunciar más no significa que antes se robara menos; significa que antes se tapaba todo. Para medir la verdadera corrupción miremos los escándalos de Odebrecht, Reficar o los OCAD Paz del pasado. En este proyecto, la corrupción es la excepción sancionada; en los gobiernos anteriores, era la regla institucionalizada.
6. Desmintiendo la expropiación del futuro
Afirmas que nos expropiaron el futuro, pero los datos económicos muestran lo contrario. En 2025, la pobreza multidimensional cayó al 9,9% (1,6 puntos menos que el año anterior). Hablemos de la deuda pública: lejos de dispararse, bajó del 59,3% del PIB en 2024 al 57,9% en abril de 2026, mientras el promedio mundial subió un 6%. Es más, mediante operaciones de manejo soberano, se bajó la tasa promedio de interés del 5% al 4,2%, ahorrándole al país 18.000 millones de dólares. La deuda que creció es la externa del sector privado, no la pública. El futuro no se expropia cuando se garantiza educación superior gratuita y bienestar para las mayorías.
7. El mito del fantasma constituyente
Nunca ha existido una debacle institucional ni se ha vulnerado el equilibrio de poderes. Lo que ha planteado el presidente es un debate democrático ante un Congreso que bloquea los derechos de la gente. La propuesta de una constituyente no es el modelo chavista que trasnocha a la oposición; es una propuesta limitada para adicionar dos capítulos clave a la Carta del 91: uno para blindar los derechos fundamentales del pueblo y otro para reformar el sistema político contra la corrupción. No es un decreto, es una iniciativa que requiere el voto y la aprobación de todos los colombianos en las urnas. ¿Cuál es el miedo a que el pueblo decida?
“Las elecciones que vienen no son el choque contra un muro; son la consolidación de un proyecto democrático, respetable y con resultados probados en los territorios que la tecnocracia de escritorio nunca ha querido ver”.
Conclusión
Tienes todo el derecho, Thierry, a defender tus visiones y privilegios económicos. Lo que no es ético es acudir a la posverdad y a miedos inexistentes para frenar el avance del país. Las elecciones que vienen no son el choque contra un muro; son la consolidación de un proyecto democrático, respetable y con resultados probados en los territorios que la tecnocracia de escritorio nunca ha querido ver.
¡Que no se apague la esperanza. De nuevo amanece, y el gallo vuelve a cantar!
Conversación y Debate