• “¡Escandaloso! El Presidente de la ANDI renuncia por presiones del Gobierno”
  • “El sesgo antiempresa del Gobierno Petro rompe con la autonomía de la ANDI”
  • “La dictadura se toma a Colombia: Petro saca al Presidente de la ANDI”
  • “El Castrochavismo gana: La ANDI sin autonomía ante la izquierda”

Así, más o menos, serían los titulares de medios de comunicación si la renuncia de Bruce Mac Master se hubiera dado en el gobierno anterior. Mac Master, quien en 2018, 2022 y 2026 se opuso férrea y públicamente a las aspiraciones presidenciales del proyecto progresista que hoy encarna el Pacto Histórico, sale por la puerta de atrás del gremio que presidió durante 13 años. Lo hace por presión abierta del gobierno de Espriella. Un empresario siempre alineado a la derecha hoy renuncia pues el gobierno le impuso un veto porque no quiso entregar a la fundación de la esposa del presidente los recursos que la ANDI recogió para las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto. La vanidad y superficialidad de Espriella y su círculo son el mayor riesgo para la democracia.

Sin embargo, la renuncia de Mac Master no se da solamente por presión del gobierno. Quienes realmente decidieron que debía salir de la dirección del gremio son los mismos empresarios que no van a poner en riesgo la armoniosa relación que debe existir entre la élite económica empresarial y la élite política que se reinstaló el 7 de agosto. Nadie en la ANDI iba a mantener a Mac Master después del veto, aun cuando el renunciado expresidente menciona en su carta los ingentes esfuerzos para recomponer la relación entre el gremio y el gobierno. Porque en verdad la relación rota era con Mac Master, no con los gremios. Por eso, la solución eficaz y evidente era que renunciara.

La carta de renuncia de Mac Master dice: “Esta situación me deja reflexiones que considero importantes para nuestra democracia; me recuerda el valor de las libertades, la importancia de la autonomía de las instituciones y la necesidad de proteger siempre los espacios desde los cuales los ciudadanos y las organizaciones pueden expresar sus posiciones, participar en la conversación pública y contribuir al desarrollo del país” (ver Bruce Mac Master presentó su renuncia a la Presidencia de la ANDI: esta es la carta · 6AM W · Caracol Radio).

¿Cuál será la reflexión acerca de la democracia que hace Mac Master hoy?, ¿será la misma que hizo en 2018 cuando apoyó a Iván Duque? En esa época afirmó en múltiples ocasiones que Petro era una amenaza para la democracia. Hoy en su carta dice “Durante estos años contribuimos a enfrentar desafíos de enorme magnitud: (…) momentos de profunda conflictividad social, tensiones institucionales, catástrofes naturales y grandes movimientos de solidaridad para mitigar sus efectos, amenazas a la democracia y al equilibrio de poderes”. Momentos de “profunda conflictividad” que refieren al Estallido social de 2019 y 2021 derivado del pésimo gobierno que él apoyó. “[A]menazas a la democracia y al equilibrio de poderes”, repite en su carta de renuncia, refiriéndose de nuevo al gobierno pasado.

¿Será que su reflexión de hoy sobre la democracia es la misma que tenía hace unos meses, antes de las elecciones presidenciales? Recordemos que antes de primera vuelta, Iván Cepeda solicitó varias veces reuniones con la ANDI y el Consejo Nacional Gremial, pero éstos rechazaron la solicitud en una supuesta afirmación de independencia e imparcialidad.

El llamado a proteger la democracia también hizo parte de la primera declaración de Mac Master después de los resultados de segunda vuelta: “…un mensaje de felicitación al nuevo presidente de la República y su vicepresidente. Llegó el momento de cuidar la democracia, más que nunca, es uno de nuestros más profundos valores” (ver la publicación en X). Porque Bruce Mac Master se considera a sí mismo, por supuesto, un demócrata, un defensor de la democracia y de las instituciones. Su renuncia, pensará él, es una muestra de ese talante:

“No puedo permitir que circunstancias externas a la Asociación terminen afectando a sus afiliados, sus libertades o su normal desempeño; tampoco al equipo de trabajo de la Asociación, ni a su capacidad para actuar, gestionar, representar al sector productivo y contribuir al país. Sinceramente siento que debo contribuir a detener los efectos de esta situación. Hacer empresa en Colombia ha sido siempre un acto heroico. No tiene sentido agregar incertidumbre a una tarea esencial para una sociedad que necesita crecer aceleradamente para ampliar sus posibilidades.”

Los actos “heroicos”, las decisiones de gran estatura moral y la defensa de la democracia se miden cuando en medio de una circunstancia conflictiva, en medio de profundas diferencias políticas o, incluso, ideológicas, estos personajes dejan de lado su vanidad y buscan espacios de coordinación con quienes consideran sus adversarios, con la finalidad de trabajar en conjunto y en pro de la sociedad que dicen representar.

Durante el gobierno de Petro nunca hubo algún gesto de ese tipo por parte del empresariado, la ANDI siempre mantuvo recelo y sospecha ante cualquier decisión, incluso cuando las ganancias de las empresas se mantuvieron al alza durante los cuatro años. Alegando que Petro tenía un tono incendiario y un sesgo antiempresa, cuestionaron ferozmente al Ministro de Hacienda cuando decidió retirarse de la Junta Directiva del Banco de la República porque ésta votó por subir las tasas de interés de forma insensata; condenaron el aumento del salario mínimo como una decisión fiscalmente irresponsable sin intentar siquiera valorarla como una medida de equidad salarial, y aplaudieron, justamente, que el Banco de la República subiera las tasas por un miedo no justificado de aumento de la inflación cuando la tendencia de los últimos tres años se mostraba a la baja.

Mientras para el gobierno anterior no hubo una mínima oportunidad, Mac Master se alineó rápidamente con el gobierno de Espriella. Hoy lo sacan de la presidencia del gremio. La defensa de la democracia en la “patria milagro” es expulsar a quienes les son incómodos, y la incomodidad puede generarse por cualquier motivo, como el banal interés del presidente de que su esposa hiciera alarde de unos recursos no gestionados por ella para atender los efectos del terremoto.

Como el nombramiento-desnombramiento de Carolina Soto en la Cámara Colombiana de Infraestructura, la salida de Mac Master de la presidencia de la ANDI no es más que un reacomodamiento de fichas en el poder corporativo, porque a ese cargo llegará alguien afín al gobierno y no generará traumatismo alguno en las relaciones de las élites. Ya lo dijo Rodrigo Lara frente a la renuncia: “Los gremios son espacios de interlocución entre sectores empresariales y el gobierno, entre más fluya esa relación, mejor para los dos lados” (ver la publicación en X). Porque lo importante es la relación entre “esos dos lados”, la ciudadanía qué más da.

Este episodio de la ANDI deja al menos una certeza: Petro nunca habría podido remover a ningún dirigente de un gremio por más que fuera presidente y por más presiones que ejerciera. No lo habría podido hacer no porque no quisiera, sino porque ese tipo de decisiones solamente se toman por quienes hacen parte del poder corporativo del Estado, de esas élites económicas y políticas de las que ni Petro ni la izquierda han hecho parte.

Con el gobierno anterior –dirán– funcionaban los contrapesos que se deben defender, pero funcionaron no en pro de la democracia, sino en beneficio de esas élites. Por eso Petro en algún momento sostuvo que a pesar de ser presidente, no ostentaba el poder (el gobierno anterior nunca logró penetrar esas esferas del poder corporativo –ni siquiera en Ecopetrol–, en gran parte por ineptitud, pero también por una imposibilidad objetiva: no provenir de esa clase política). El punto es, claro, que ningún presidente ni ningún gobierno debería romper la autonomía empresarial ni inmiscuirse en las decisiones gremiales. El problema es que esa frontera solamente se definió de manera precisa cuando llegó a la presidencia alguien que no hacía parte de la misma clase política, porque las relaciones entre las élites políticas y empresariales siempre habían pasado por grados de afinidad, cuando no de consanguinidad, públicamente conocidos.

Es muy seguro que Mac Master hoy piense lo mismo que pensaba en 2018 sobre la democracia, es muy seguro que este episodio no lo haga cambiar de opinión frente a Petro y la izquierda, porque para la derecha colombiana, la gran amenaza a la democracia es justamente democratizar el poder: para ellos el gran riesgo para la democracia es que opciones y sectores políticos diferentes a los suyos lleguen a cargos de decisión e intenten cambiar, sí, el modelo económico ortodoxo y el modelo político elitista.

Con el gobierno de Espriella, con el que según esa élite “cesó la horrible noche”, una sola persona no va a poner en riesgo a todo el empresariado, por eso la ANDI sacrifica a Mac Master, por eso él mismo se sacrifica en un supuesto acto heroico. Con esta decisión, tanto él como los gremios defienden su sentido de democracia.