Hace cien años nació Orlando Fals Borda (1925–2008), sociólogo colombiano y uno de los principales referentes del pensamiento crítico latinoamericano. Su vida y su obra estuvieron atravesadas por una convicción central: el conocimiento social no podía ser neutral ni ajeno a la realidad de los pueblos. Frente a una sociología distante y elitista, Fals Borda propuso una ciencia del pueblo, comprometida con la comprensión y transformación de las desigualdades históricas del país.
Su apuesta se expresa en la idea de sentipensar, una forma de conocer que articula razón y emoción, teoría y experiencia. Para Fals Borda, investigar implicaba involucrarse con los territorios y las comunidades, reconocer sus saberes y caminar junto a sus luchas.
IAP: Una ruptura con la academia tradicional
La crítica a la academia tradicional da origen a la comprensión de que la investigación y la acción forman una dupla necesaria para promover el conocimiento y construir el cambio social. En contraste con el distanciamiento académico, la investigación social activa y la participación se conciben como un proceso de compromiso y agitación.
"La investigación deja de ser un ejercicio académico aislado y se convierte en una práctica ética y política orientada a fortalecer la conciencia colectiva."
Es esa ruptura la que inspira a Fals Borda a trabajar desde la experiencia y el vínculo con las bases populares, mediante un modelo de investigación sustentado en la responsabilidad técnica y militante de quien busca ser, en esencia, un revolucionario.
Colombia, país de regiones
La regionalización debe entenderse más allá de las fronteras administrativas y, sobre todo, como una expresión de la autonomía de los pueblos. Las geografías son maleables y su esencia se teje en la ocupación humana, la interdependencia ecológica y la diversidad cultural.
Pensar el ordenamiento territorial supone entrelazar la dupla territorio-identidad con la variable del poder. De allí surge la necesidad de una concepción horizontal del espacio geográfico, fundada en el entendimiento de los vínculos entre el modelo territorial vigente y el conflicto armado.
Socialismo raizal: un socialismo para nuestro territorio
El socialismo raizal es una crítica directa al colonialismo intelectual y a los modelos importados que desconocen nuestra realidad. Fals Borda plantea la necesidad de un socialismo autóctono, tropical y ecológico, construido a partir de los valores de los pueblos originarios —indígenas, comunidades negras, campesinos y colonos—.
Crítica gráfica a la incursión de capitales extranjeros en los territorios comunales.
Estos valores, profundamente territoriales, constituyen la base de una democracia radical, participativa y descentralizada, capaz de disputar el poder al centralismo estatal y al orden capitalista.
Solo un socialismo enraizado en el territorio y en la experiencia popular puede convertirse en una fuerza real de transformación social y política.
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